11 de febrero de 2006

Contexto histórico del conflicto armado en la región (2a. parte)



La brújula de la guerra en Colombia siempre ha pasado por el Nororiente y todos los grupos armados han jugado su papel en los procesos electorales bien sea por la intimidación a candidatos y comunidades, la prohibición que en distintos momentos han hecho de realizar elecciones, la presión a electores, la quema de urnas (aunque en menor medida) así como por su influencia en las administraciones públicas, en particular de municipios, por medio de aliados o colaboradores.

Tal influencia, que algunos teóricos han denominado ‘clientelismo armado’, les ha permitido incidir en el manejo de regalías, en las transferencias que efectúa la Nación y en la ejecución de obras públicas tanto municipales como departamentales.

Las Farc
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) estuvieron presentes desde muy temprano en el Nororiente del país, desde los años 60 y 70:

“En el Magdalena Medio, parte de las guerrillas liberales de los años 50 se habían inclinado hacia las Farc; así, ya en 1964 éstas fundaron su 4º Frente, con bases en Puerto Boyacá, Cimitarra, Landázuri, San Vicente de Chucurí, Yondó y otros municipios. A partir de estos inicios, la búsqueda de más recursos o ‘impuestos de guerra’ sobre la ganadería y la minería aurífera llevó a las Farc a expandirse hacia el Bajo Cauca antioqueño, para crear un corredor de paso hacia el sur de Córdoba y Urabá. Igualmente extendieron su influencia en un corredor hacia el norte, que unió la ruta del sur del Cesar, pasando por Ocaña hacia la región del Catatumbo (Norte de Santander) y el norte del Cesar, hasta terminar en el Magdalena, entre la Ciénaga Grande y la Sierra Nevada de Santa Marta” (Informe Nacional de Desarrollo Humano, 2003: 51).

Durante los años 90, precisa el mismo informe, y luego de la ocupación de Casa Verde por parte del Ejército, las Farc iniciaron una escalada ofensiva que tuvo uno de sus epicentros en el Magdalena Medio, en la confluencia entre Santander, Antioquia, sur de Bolívar y sur del Cesar.

Entre 1991 y 1997 comenzó a disminuir su presencia en la región, aunque sin desaparecer de ella, en tanto aumentó luego: en “la región del Nororiente, en Norte de Santander y Arauca, la presencia armada de las Farc aumentó notablemente a partir de 1997 hasta llegar al máximo en 2002” (Informe Nacional de Desarrollo Humano, 2003: 53).

El Eln
El Ejército de Liberación Nacional (Eln) está íntimamente vinculado con la zona toda vez que nació en las montañas de San Vicente de Chucurí (Santander) en 1964:

“A finales de los 70 esta guerrilla se extiende hacia el lado occidental del río Magdalena, pasa por el sur de Bolívar y se sitúa en el Nordeste y el Bajo Cauca antioqueños. La Serranía de San Lucas va a convertirse en su epicentro; es la llamada ‘Sierra Maestra de Colombia’, que entre el Magdalena Medio y el Bajo Cauca es el eje del control sobre el Noroccidente colombiano. Al eje horizontal formado entre Santander y Antioquia, que se apoya en la Serranía de San Lucas, se añade el eje vertical de la frontera con Venezuela, que une a Norte de Santander con el Cesar y Arauca. Estas regiones coinciden con la geografía del petróleo y del carbón, de los cuales el Eln ha obtenido sus principales rentas. Ambos ejes configuran el eje histórico donde este grupo tiene más arraigo entre la población campesina, formada en su mayoría por colonos y trabajadores migrantes” (Informe Nacional de Desarrollo Humano, 2003: 56).

Durante los últimos 15 años, dice el informe en mención, la actividad de esta guerrilla se ha sostenido con regularidad en Norte de Santander, Cesar y Arauca, en buena parte de la frontera con Venezuela y en el Magdalena Medio antioqueño y santandereano.

Otras guerrillas
El Ejército Popular de Liberación (Epl) nunca tuvo una presencia fuerte en el Nororiente, aunque apareció a finales de la década del 70 con estructuras ligadas inicialmente a las organizaciones sindicales de Barrancabermeja y, más tarde, con comandos guerrilleros urbanos (Duque, 1996: 10).

Un grupo que no se desmovilizó con el grueso de esa organización en 1991 continuó operando en la zona donde confluyen los departamentos de Santander, Cesar y Norte de Santander, y ha sido duramente perseguido por el Ejército Nacional. Tanto la fuerza pública como el Observatorio de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República coinciden en que hoy está bastante disminuida su capacidad y en que tiene alrededor de 45 integrantes, quienes se dedican más a actos de delincuencia que a trabajo político.

Del mismo modo, en el sur de Bolívar opera el Ejército Revolucionario del Pueblo (Erp), que nació en 1988 como disidencia del Eln. En la actualidad se le calculan unos 70 miembros, que igualmente se han dedicado más a la extorsión y, en general, a la delincuencia común.

Autodefensas y paramilitares
Los orígenes de las autodefensas de extrema derecha que hoy existen y su constante vinculación con el narcotráfico se ubican igualmente en esta región del país. Su antecedente inmediato fue el grupo Muerte a Secuestradores (Mas), creado en 1982 por el Cartel de Medellín para atacar a guerrilleros y a sus familias, pero que luego se volvió un brazo armado de narcotraficantes que empezaron a adquirir grandes extensiones de tierra en el Magdalena Medio antioqueño y santandereano.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano (2003: 59-60), explica:
“Aunque en principio fue financiado básicamente por traficantes asociados al Cartel de Medellín, el paramilitarismo recibió apoyo de distintos sectores: otros grupos de narcotraficantes; empresarios mineros, en especial esmeralderos; grandes o medianos terratenientes y comerciantes de distintas regiones; dirigentes políticos y algunos integrantes de la fuerza pública. Esta variedad de orígenes, motivaciones y alianzas se refleja en la diversidad de dinámicas locales:
- En el Magdalena Medio se dieron grupos, como el de Puerto Boyacá, inicialmente concebidos como autodefensa de ganaderos ante la extorsión de las Farc; otros surgieron con el propósito de extirpar la guerrilla y sus presuntos colaboradores, a veces en coordinación con mandos locales de la fuerza pública, y otros más defendían tierras compradas por los narcotraficantes ante eventuales invasiones campesinas. Hacia mediados de los 80, los grupos creados en Yacopí, Puerto Boyacá, Puerto Berrío y Cimitarra adquirieron un carácter realmente ofensivo con el apoyo de narcotraficantes y esmeralderos que habían comprado enormes extensiones de tierra. Entre la segunda mitad de los 80 y la primera de los 90, las autodefensas golpearon en buena parte del centro y norte de la región, sobre todo en municipios de Antioquia y Santander, y especialmente en San Vicente de Chucurí y El Carmen. Desde entonces se han concentrado en el sur del Cesar, sur de Bolívar, Puerto Wilches, Sabana de Torres (Santander) y Yondó (Antioquia)”.
- (…) “En 1996, siete de los principales grupos de origen terrateniente se federaron bajo las Auc (Autodefensas Unidas de Colombia) que desplegaron gran iniciativa y expandieron su fuerza a importantes regiones con presencia guerrillera. Las Auc lograron cortar los corredores que comunicaban al Magdalena Medio con Urabá y en 2001 expulsaron al Eln de Barrancabermeja, mermando su influencia en la región”.

Dentro del proceso de negociación adelantado con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se han desmovilizado en el Nororiente: el Bloque Catatumbo, la mayor parte del Bloque Central Bolívar (el más grande grupo paramilitar del país), las Autodefensas de Puerto Boyacá, las Autodefensas de Ramón Isaza y se anunció para antes de las elecciones de marzo las del grupo comandado por alias ‘Jorge 40’, con influencia militar y política, según se dice, en el sur del Cesar y el Catatumbo.

La fuerza pública del Estado
Tal presencia de organizaciones alzadas en armas ha tratado de ser contrarrestada por el Estado con una importante fuerza militar y policial.

El Ejército Nacional tiene como unidad de mando a la Segunda División (considerada una de las unidades operativas ‘insignia’ de la institución), la cual está integrada por la 5ª Brigada, con sede en Bucaramanga; la 30ª Brigada, en Cúcuta; la 18ª Brigada, en Arauca, y las Brigadas Móviles 5 y 15, esta última activada este año para la zona del Catatumbo. Así mismo, cuenta con unidades especiales que operan en toda su jurisdicción: el Plan Meteoro (unidad especializada en la seguridad de las carreteras), el Grupo de Antiexplosivos ‘Marte’ y las agrupaciones de Fuerzas Especiales 7 y 8.

En el Nororiente colombiano hay igualmente tres puestos fluviales de la Armada Nacional, en tanto que la Policía Nacional, encargada básicamente del control de las zonas urbanas, tiene en esta parte del país la Región 5 de Policía, integrada por los departamentos policiales de Santander, Norte de Santander, Arauca, Cesar y el recién creado del Magdalena Medio.

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