11 de febrero de 2006

El panorama político actual (4a. parte)



Varios análisis coinciden en que la transformación en la distribución territorial del poder político comenzó unos años atrás en zonas muy marcadas. El siguiente es el mapa político actual por departamento de cara a las próximas elecciones.

Santander: nuevos clientelismos y partidos tradicionales
Las dos tendencias políticas más fuertes son Convergencia Ciudadana y la Anapo (Alianza Nacional Popular). Sobre la primera, el analista Julio César Acelas explica que es una confederación de electorados liberales y conservadores de todo tipo, de todo origen y de la más múltiple orientación (Acelas es magíster en ciencia política de la Universidad Nacional de Colombia, profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y director del Observatorio de Derechos Humanos del departamento, proyecto coordinado por la UIS).

Desde las pasadas elecciones han circulado denuncias que advierten que sectores de Convergencia han llegado a acuerdos con grupos armados del Magdalena Medio y que una prueba de ello es que en esas elecciones consiguieron votos en sitios donde no se creía que tenían poder electoral, lugares que coinciden con la presencia de las autodefensas.

Ante tales acusaciones, los dirigentes del movimiento han manifestado que esas versiones son irresponsables, no son ciertas y que no convienen en un clima político tan caldeado como el que se vive, menos por la situación de violencia del país.

Del mismo modo, dirigentes de renombre nacional, como el ex presidente César Gaviria, han manifestado su inquietud porque consideran que Convergencia Ciudadana maneja mucho dinero en su campaña y que eso merece ser investigado. Los imputados responden que el dinero es producto de préstamos bancarios y que se pagarán una vez el Estado haga la reposición económica respectiva por los votos conseguidos.

Independiente de tales polémicas, lo cierto es que Convergencia, aparte de ser la mayor fuerza electoral del departamento, se propuso volverse un movimiento nacional y ya tiene seccionales en otras regiones.

La Anapo, como dice el politólogo, “terminó armado una confederación a la que llegaron liberales y conservadores. Tiene un discurso basado en lo social y su mérito fue que por primera vez puso en la mesa el tema de la exclusión social. Por eso en los sectores populares tiene gran acogida”.

Julio Acelas dice que el Partido Liberal está dividido y que ha venido perdiendo muchos apoyos electorales, en especial en el Magdalena Medio, donde era fuerte, ante el avance de Convergencia Ciudadana.

También explica que en el Partido Conservador está siendo desplazado por el ‘uribismo’ debido a su cercanía ideológica y a los acuerdos a los que ha llegado a nivel nacional esa colectividad. Y define a Cambio Radical y al Partido de la U en Santander como fuerzas que recogen viejas estructuras liberales y conservadoras. “Estas nuevas casas ‘uribistas’ lo que hacen es recomponer y recoger algunos liderazgos políticos de la región”, concluye.

Norte de Santander: la sombra del paramilitarismo
“La influencia de los grupos paramilitares es clara desde mayo de 1999 con su llegada al Catatumbo y al Área Metropolitana de Cúcuta”. La afirmación es del analista político Heráclito Landínez, consultor independiente con amplia experiencia en el estudio de temas de lo público en Norte de Santander.

Según él, tal influencia se percibe hasta por hechos de violencia política ocurridos en los últimos meses: “Se han presentado asesinatos de miembros de sectores de izquierda, líderes sociales y han amenazado a gente de organizaciones no gubernamentales del departamento”.

El analista piensa que en las próximas elecciones puede haber incidencia de los paramilitares: “Esa influencia, según estudios de la Fundación Progresar –sede Norte de Santander- se da de desmovilizados que formaron pequeños grupos que operan en el Área Metropolitana de Cúcuta, Puerto Santander y por la incidencia del grupo de ‘Jorge 40’ en el sur de Cesar y en la Provincia de Ocaña”.

Según él, otro elemento puede incidir en las elecciones: el narcotráfico. “Por ser frontera y siendo el Catatumbo la segunda zona productora de hoja de coca del país, hay grandes capitales del narcotráfico que se pueden inmiscuir en la política. Además de lo que se suma producto del contrabando de gasolina, armas y en últimas de todos los negocios ilícitos que se relacionan con la frontera”.

Landínez dice que el departamento está entre dos polos políticos claramente diferenciados. Por un lado los movimientos agrupados alrededor del alcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez Corzo, y por el otro los que están en la oposición. El primero es un bloque compacto en el que se encuentran los partidos ‘uribistas’, mientras el segundo es muy disperso compuesto por organizaciones populares, representantes de la izquierda, algunas organizaciones no gubernamentales, el Partido Liberal y un sector del Partido Conservador.

En el bloque del alcalde está Colombia Viva –que llevó a Suárez al poder- de gran importancia en Norte de Santander. “Ahora todo ese movimiento se ha pasado al Partido de la U”. Colombia Viva, además, tiene presencia en Córdoba, Sucre, Magdalena y el sur del Cesar.

El alcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez Corzo, fue detenido por la Fiscalía General de la Nación el 29 de junio de 2004. Lo privó de la libertad por lo siguiente, según boletín oficial del ente acusador: “De acuerdo con la investigación, Ramiro Suárez, en su condición de candidato a la Alcaldía de Cúcuta, sostuvo reuniones y comunicaciones telefónicas con miembros de un grupo ilegal de autodefensas que opera en Norte de Santander. En esos encuentros el acusado ofreció su apoyo a la organización al margen de la ley”. Sin embargo, la investigación se cerró por falta de pruebas y fue dejado en libertad en abril de 2005.

En la oposición están el Partido Liberal y movimientos agrupados en el Polo Democrático Alternativo. También sindicatos, organizaciones no gubernamentales que trabajan por los derechos humanos y sectores estudiantiles de Cúcuta. Sobre el Partido Conservador, el analista afirma que, igual que en otros sitios del país, “se siente muy representado en la ideología que representa el presidente Uribe”.

Arauca, un ambiente ‘atípico’
Hasta finales de enero de 2006 el convulsionado departamento de Arauca vivía una tranquilidad como pocas veces se había visto en época preelectoral. Aún así, esa calma no es garantía de que haya libertad para expresarse. Un analista consultado, experto en materia política y considerado por muchos en la capital del departamento como independiente frente a los partidos, habló del momento actual con la condición que no se diera a conocer su nombre ni se entregaran más datos sobre él.

“Arauca naturalmente es liberal, pero el que más opción tiene como movimiento es Cambio Radical, al cual pertenece el gobernador Julio Enrique Acosta Bernal. Otro que tiene mucha acogida es el Partido de la U”, explica. Y aclara que ambas fuerzas están conformadas básicamente por cuadros directivos provenientes del liberalismo.

Ve al partido Liberal en un bajón y lo atribuye a las consecuencias de un fenómeno ocurrido hace varios años como fue la influencia de la guerrilla en los movimientos políticos. “En determinado momento histórico algunos liberales se dejaron absorber por el Eln. Ellos no aparecían con nombre propio, aparecían como liberales pero se sabía que en su estructura interna tenían nexos con la guerrilla y fueron dejando a otra gente afuera”. Eso, según su punto de vista, generó una división y muchos dirigentes armaron tolda aparte o se adhirieron a otras corrientes políticas.

“El Partido Conservador no lanza candidato pues es una fuerza minoritaria que casi siempre se une al candidato de más opción a cambio de prebendas burocráticas”. Sobre el Partido Comunista cuenta que está muy diezmado y que para esta contienda sólo tiene un candidato que ha estado opacado en la escena política.

“El ambiente está demasiado calmado. En otras elecciones ya por esta época habían matado gente. Todavía no hay un solo afiche en la calle”, explica extrañado sobre la situación hasta finales de enero.

“En 2002 esto estaba ‘elenizado’ y sin embargo ganó Uribe, que ni siquiera vino a Arauca; nadie le hizo campaña porque el que lo hiciera lo mataban. Pero por ser Arauca de tanta controversia de orden público, ganó. Para las presidenciales Uribe es el de mayor tendencia”, concluye.

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