23 de abril de 2006

Presencias y ausencias en la información local









¿Desde dónde y con qué ojos ve nuestro periodismo a las ciudades y a los fenómenos urbanos? Estas son algunas ideas personales, apenas como para iniciar un debate, advirtiendo que hay muchas honrosas excepciones.


Parte I: el balcón para mirar la ciudad

En buena medida, las noticias ven las ciudades desde los centros de poder: político, económico, administrativo, cultural, etc.

Las ciudades se ven ‘institucionalizadas’ cuando la vida cotidiana es lo menos institucional que existe.


La participación ciudadana

La apertura de micrófonos y la consulta de ciudadanos aislados significa una participación ficticia.

No es una real interlocución, no hay diálogo ciudadano, sólo versiones de lado y lado que parecen pólvora de luces: explotan y se esfuman como si nada.


Agendas informativas

En gran medida, están trazadas por las oficinas de prensa de las instituciones del gobierno o de las empresas.

Las oficinas de prensa y no la prensa, están marcando entonces la agenda ciudadana que muestran los medios.

Aparte de eso, los medios se volvieron monotemáticos y monocromáticos: los mismos temas, tratados de la misma manera.


Mapas mentales de la ciudad

Las noticias ayudan a construir imaginarios del mundo, las personas, las situaciones... Crean ‘guías propias’, particulares y limitadas sobre la ciudad.

El imaginario y las ideas de ciudad son sectorizados, no sólo porque así es la vida, también por las informaciones.


Omisión de formas de autodesarrollo

Por partir generalmente de conflictividades, las noticias reconocen con dificultad procesos positivos –de participación, deliberación, desarrollo– gestados desde los propios ciudadanos.

Se tiene la idea que ni las buenas noticias ni los procesos sociales ‘venden’.


Zonas invisibles

Las ciudades que muestran las noticias están llenas de ‘agujeros negros’ para la información, de zonas que rara vez aparecen.


Grupos sociales invisibles

La visibilidad social en los medios parece estar dada por la capacidad de movilización violenta, masiva o curiosa. Quien no se mueva dentro de esos rangos, no existe para los medios.


Conflictos importantes, poco importantes

Numerosas situaciones permanecen en un clima de alta tensión. Algunas hasta llevan a verdaderos fenómenos de gran dinámica y crisis urbanas, y pasan desapercibidos para la prensa.


Exclusión de periferias urbanas

En las noticias se da por su negación, su olvido. Aunque todas las ciudades tienen áreas rurales, ellas permanecen en un limbo: no son ciudad, tampoco campo.


Ciudades que parecen sordas

El ruido cotidiano de las calles o los hogares está ausente de los informes periodísticos.

El lenguaje propio de cada medio y las posibilidades de los géneros informativos no están siendo explotados como se pudiera.


El día es la vida, la noche la muerte

Las noticias buenas se acuestan temprano: de noche sólo ocurren hechos violentos, accidentes, cosas malas... y ‘refritos’ y ‘reencauches’… O es para la frivolidad de una rumba. No más. La noche no tiene vida informativa propia.


Los pobres sólo aparecen en la tragedia

La ‘página roja’ es la sección ‘rosa’ de los pobres. Rara vez se les muestra, salvo cuando son centro de la noticia trágica por violencia o la naturaleza. Su cotidianidad no se muestra completa.


Los ricos sólo aparecen en la frivolidad

Aunque suene paradójico son otro sector ‘marginado’ de las noticias. Su cotidianidad tampoco se muestra completa.


Las prácticas cotidianas no importan

La vida cotidiana como tal no merece tratamiento informativo. En el futuro, la vida de las ciudades antiguas (las de hoy) no podrán estudiarse, por ejemplo, a través de la radio.


El futuro es impredecible

No se exploran las consecuencias sociales de los grandes fenómenos que transforman las ciudades: migraciones intraurbanas, autoritarismo, ausencia de participación en decisiones públicas, etc.

De todo eso se habla a diario, por supuesto, pero no de sus efectos sobre la ciudad como cuerpo social, no sobre la formación de alguien como ciudadano, no como modelo de Estado que está en medio de las relaciones sociales.


Para cerrar esta parte...
“La noticia no es un reflejo de la realidad, tampoco una reconstrucción, sino una determinada forma de construir la realidad”
Teun A. van Dijk, profesor de análisis del discurso Universidad de Amsterdam



Parte II: las razones de esas presencias y ausencias



1. Los criterios sobre lo que es noticia están basados en categorías viejas, algunas casi obsoletas, pero muy vigentes: novedad, espectacularidad, curiosidad, rareza, conflictividad…

Pero, ¿es posible plantear nuevos criterios de información para mostrar otros hechos de la vida social?

Propuesta: Pensar las informaciones como ciudadanos, no como funcionarios ni periodistas.

2. La excesiva dependencia de las fuentes oficiales por razones económicas, ideológicas o de subordinación.

Pero, ¿es posible pensar un periodismo que mantenga su independencia de los poderes públicos o privados?

Propuesta: Romper poco a poco el modelo informativo, sin chocar de frente con nadie.

3. Hay estructuras empresariales que no están priorizando la información sino los costos de producción.

Pero, ¿es posible diseñar un modelo de periodismo mejor con los recursos y el personal actual?

Propuesta: Desarrollar alianzas informativas con instituciones de diverso tipo que puedan ofrecer información especializada sobre distintos aspectos de interés general, para ser presentados en forma periodística.

4. El ritmo de trabajo se volvió de tipo industrial (producir, producir, producir) y el periodista empezó a perder su carácter de humanista, su sentido intelectual hacia la creación.

Pero, ¿estamos condenados a ser unos obreros de la información?

Propuesta: Es imposible ‘crear’ todos los días, pero sí al menos una vez a la semana o una vez a la quincena.

5. Directores, editores y jefes de redacción tienen sus propios criterios sobre la información, caprichos sobre ella y determinan la forma y el tipo de trabajo.

Pero, ¿acaso el jefe está siempre sobre uno indicando qué y cómo debe informar?

Propuesta: Como periodistas, utilizar nuestro ‘espacio de autonomía relativa’ y emplearlo bien.


6. Las libretas de fuentes son demasiado reducidas, allí tienen cabida casi exclusiva las fuentes que proporcionan noticias y no asesores que pueden explicar mejor las noticias.

Pero, ¿acaso no existen otras opiniones distintas a las de quienes en forma tradicional consultamos?

Propuesta: Complementar la libreta de fuentes en las universidades y en las ONG, por ejemplo.

7. No queda tiempo para capacitarse o actualizarse y a las empresas no les interesa.

Pero, ¿a nadie le interesa que haya periodistas bien formados?

Propuesta: Actuar como gremio en la búsqueda de esquemas de educación no formal.

Para cerrar del todo...
“Las ciudades están hechas de ladrillo, de hierro, de cemento. Y de palabras. Ya que es el modo en que han sido nombradas, como los materiales con las que se las construyó, lo que dibuja su forma y su significado”
Rosalba Campra