17 de octubre de 2008

Los medios masivos de desinformación


Me han parecido parciales, incompletas y por tanto poco profesionales las noticias que los principales noticieros de televisión de Colombia, los de los canales privados RCN y Caracol, han emitido sobre la minga de resistencia indígena. Y me preocupa saber que ellos tienen una sintonía superior al 90% en este país, es decir, que la inmensa mayoría de personas aquí se forma una idea del mundo a través de eso que ellos publican.

Advierto que no soy guerrillero, que me opongo a las armas, que detesto la violencia y que escupo sobre guerrilleros, paramilitares y miembros de la fuerza pública que violan los derechos humanos. Y que por eso me he ganado unos cuentos problemas con esos truhanes.

Pero ya estoy empezando a creer que es completamente verdad eso que dice la guerrilla para referirse a noticieros como esos: que son “medios de desinformación del establecimiento”.

Es que quien haya cursado segundo semestre de periodismo hasta en la universidad más mala del mundo sabe lo que no se debe hacer en periodismo. Pero RCN y Caracol se empeñan en hacer las cosas como no es, como no lo permite el oficio si aspira a ser de calidad, si aspira a ser un periodismo de referencia como se esperaría de canales de tan alta penetración en las audiencias.

Lo que pasó el fin de semana del 12 de octubre fue patético y ahí excluyo a Noticias Uno, noticiero que explicó por qué los indígenas protestaban e informó, entre otras cosas, que en las dos últimas semanas los paramilitares les habían matado 13 compañeros. Y, como era lógico según una práctica periodística responsable, entrevistaron a sus líderes para explicar qué pasaba.

Hasta me han dado ganas de conseguir copia de esos noticieros de RCN y Caracol para mostrarles a mis estudiantes de periodismo lo malas que fueron esas noticias y la perversidad que entrañaban. Por ejemplo:

- Las noticias las presentaron sin un contexto: si uno las veía, no sabía por qué los indígenas estaban protestando, pues sólo mostraron los enfrentamientos con la fuerza pública como si fuera el “todo” del asunto.

- En esas noticias los indígenas aparecieron como los iniciadores del tropel, de las pedreas… Aunque sí, ellos se tomaron la carretera y bloquearon el tráfico, pero en principio fue una toma pacífica hasta que llegaron a desalojarlos y hubo roces con la fuerza pública.

- La versión que predominó fue la de la Policía: esos medios tienen una debilidad por los uniformes que, me parece, es como una especie de fijación sexual con las insignias y los “bolillos” (los garrotes de madera que cargan los policías).

- Los titulares fueron parcializados, mostraron sólo una cara del asunto: o era la posición oficial o era sólo el tropel. No titularon, por ejemplo, que las peticiones que originaron la protesta no se habían discutido siquiera y que por eso seguía el conflicto.

- No hubo contrastación de fuentes para saber qué decían unos y qué decían otros: para el lunes 13 de octubre en la noche, por ejemplo, RCN y Caracol dijeron que iba una docena de policías heridos, pero no informaron que para entonces iban 37 indígenas heridos como producto de los choques con la fuerza pública.

- Desconocieron otras realidades que estaban ocurriendo aparte de esas pavorosas de heridos, mutilados, lesionados y hasta muertos que había en cada bando: cortes de energía eléctrica en zonas de influencia del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) y bloqueos alimentarios a diversas comunidades indígenas, como la de Tierradentro, por ejemplo.

- Creyeron como si hubiera sido palabra de Dios las versiones “oficiales” o sea las de la Policía o el gobierno. Apenas el martes, tres días después de iniciado todo, cuando el problema ya estaba ardiendo, empezaron a entrevistar tímidamente a los dirigentes indígenas.

Escuche la emisora de la Organización Nacional Indígena (Onic) y su cubrimiento informativo de esta movilización

Confieso que me ha dolido ver a los indígenas corriendo de los gases lacrimógenos, de los garrotes de los Policías antidisturbios que parecen Robocop. Y me ha dolido también ver a los policías heridos tras la refriega. Para mí, unos y otros son simplemente seres humanos. Para las noticias no ha sido así: unos son las víctimas (los Policías y la sociedad que no se puede mover por esa carretera) y otros los victimarios (“los indios esos”, como más de uso seguramente dijo).

Me partió el alma ver a un agente de policía con la cara quemada y los brazos amputados por una bomba que le explotó y que atribuyeron a los indígenas. No hay derecho a que un agente de la Policía sufra de esa forma las consecuencias de un conflicto social.

Pero creo que esa bomba no la pusieron los indígenas: con ir regando explosivos por ahí quienes pierden son ellos y los únicos que ganan son precisamente quienes quieren que esas protestas se dañen que, obvio, no son los indígenas.

Y ahí, no tengo duda, están desde las Farc (como han dicho las versiones gubernamentales, porque claro que se infiltran en las protestas sociales para generar caos y pescar en río revuelto) hasta el propio Estado, el cual es “infiltrado” –si cabe la expresión– por extremistas que hacen parte de él y hacen terrorismo (a eso siempre se le ha llamado “terrorismo de Estado”).

¿Miembros del Estado poniendo bombas para que sus propios policías queden vueltos pedazos por ellas? Pues sí, puede ser. Es que miembros de nuestro Estado también hacen cosas que no deberían hacer. ¿O acaso no se le ocultó a la sociedad sobre el uso de emblemas de la Cruz Roja en la Operación Jaque? ¿Y acaso cuando se le preguntó al alto gobierno sobre eso lo primero que hicieron no fue negarlo, es decir, mentir sobre ello? ¿El Estado, éste que tenemos, mintiendo? ¿Este gobierno mintiendo? Pues sí. En estas cosas vale eso de “piensa mal y acertarás”.

Pero creer que los indígenas iban a poner bombas es un exabrupto. Es no conocer a los propios indígenas o simplemente, como ocurrió en este caso, querer demonizarlos y así destruir su protesta para callarlos como siempre ha pasado.

Protesta que entre otras cosas no es por cualquier tontería, por cualquier interés banal de cerrar una carretera, como si no tuvieran más que hacer o fueran violentos por naturaleza.

¡Conmemorando 516 años de resistencia, nos siguen asesinando!

Razones de Minga de la movilización indígena nacional

Creo entonces que lo que tenemos en Colombia con estos noticieros, para este caso específico, ha sido pura desinformación y por eso, ¡cuidado!, hay que estar prevenidos. Pero ese más del 90% de la población que ve esos noticieros posiblemente no sabe esto.

Desinformación entendida como lo que realmente es: el interés deliberado y consciente de difundir informaciones falsas, parciales, manipuladas o sesgadas, interés realizado por personas, grupos o medios. Y eso es lo que están haciendo esos noticieros. Desinformación que es distinta, desde el punto de vista de la teoría de la información, del simple error en la transmisión de una versión.

Es que no hay otra manera de entender por qué publican lo que publican.

Lo peor, me parece, es que ni siquiera el gobierno interviene en las informaciones de noticieros como los de RCN y Caracol: los propios directores, editores y a veces los periodistas cierran los ojos sin que nadie los obligue.

A estas alturas de la vida, en este país ni siquiera hay que censurarlos, ni “sugerirles” que publiquen algo en algún sentido: ellos se arrodillan solitos al establecimiento o al gobierno, creyendo que así le están haciendo un bien a la institucionalidad del país.

Pero lo que están haciendo, en el fondo, es vulnerando el derecho a la información que tenemos todos los ciudadanos, incluyendo los que protestan, como lo hacen los indígenas hoy.


Versiones que no salen en la televisión mencionada

¿Qué hay detrás de la protesta indígena?

Cric da detalles sobre infiltrado del Ejército

Tensión en los medios comunitarios indígenas del Cauca

“Es un total exceso y una falta de proporción el uso de armas de fuego por la fuerza pública”: Defensor Departamental del Cauca

Para que quede constancia

Mensaje de Paco Gómez Nadal

Es difícil dormir en esta noche en que miles de indígenas están defendiendo la dignidad en una franja de la carretera Panamericana, en el Valle del Cauca (Colombia).

Los acontecimientos que han ocurrido hoy y los que pueden suceder en esta madrugada son de extrema gravedad, tanto como el silenciamiento y la parcialidad informativa de los medios colombianos y de las agencias, basadas solo en la información 'oficial' de una policía y de un gobierno criminal como el colombiano.

Van decenas de heridos y un muerto. Las imágenes de televisión y las fotos de prensa, al igual que los textos, están escritos desde detrás de los escudos policiales, junto a sus tanquetas.

No han aparecido las fuentes de la organización indígena, todo voces contaminantes de una policía que, como siempre, le cuelga el sanbenito de las Farc a un movimiento indígena legítimo, anunciado y maduro.

La Minga de la Resistencia, que aprovechó el 516 aniversario del despojo, va a terminar muy mal. Las muertes y el abuso policial nunca serán tan graves como el desprecio y los prejuicios vertidos por medios de comunicación masivos.

Les escribo este mensaje solo para que sepan que esto está ocurriendo, para que, en la medida de lo posible manden correos de solidaridad y para que al menos, en sus mentes no se olvide lo que está ocurriendo en Colombia.

Las reclamaciones de los indígenas son tan básicas y razonables como el respeto a sus tierras y a sus vidas. La respuesta del Estado ha sido tanquetas y disparos y la sindicación sin fundamento de la infiltración de las Farc en el movimiento.

Vivimos tiempos oscuros y, por desgracia, los que llevan el golpe más duro son los de siempre: los excluidos con arrojo para reclamar sus derechos y para pasear por una pinche carretera su dignidad

Si quieren informarse tendrán que acceder a http://colombia.indymedia.org/ o sigan los comunicados de la Onic (Organización Nacional Indígena de Colombia) en http://www.onic.org.co/ o del CIRC en http://www.cric-colombia.org/

El resto o no habla o sigue las coordenadas de la política de Seguridad Democrática

Un saludo,

Paco