31 de enero de 2010

Financiación de campañas, debilidad del sistema político colombiano

2 comentarios:

Hugo Arévalo dijo...

Todas las campañas están siendo ostentosas, desde las más controvertidas como las del PIN por sus nexos por para-política y algunos de los ex integrantes del ADN, y como si fuera poco, tienen una alta probabilidad de lograr 15 curules para el Senado y Càmara.

Por otro lado, la no menos debatida campaña presidencial en la que Uribito ha mantenido sus gestiones a tela de juicio por su participaciòn con dineros de personas jurìdicas (ley 996-2005). Como dice Daniel Coronell, "La campaña de Arias está, en unos casos, fraccionando aportes remitidos por empresas en cheques de varias personas naturales. En otros –y al mejor estilo del referendo reeleccionista- triangulando donaciones a través de una fundación creada para el efecto, o utilizando un fondo especial del Partido Conservador. Por último han recurrido a una empresa para pagar los honorarios de un asesor del candidato, sin registrar ese aporte mensual en la contabilidad de la campaña".

Juan Gonzalo Betancur dijo...

Es cierto Hugo, me imagino que un porcentaje muy alto de las campañas llevan una doble contabilidad para no presentar al Estado los gastos reales de las campañas porque los costos, me parece, son demasiado, pero demasiado altos.

Sin embargo, nadie investiga eso y los organismos de control encargados, sabiendo que es de otro modo, aceptan de buenas a primeras los informes que les entregan.

Mientras no se mire ese asunto no se podrá comprender cómo actúan como actúan los H. congresistas.