26 de julio de 2010

Autocensura y prácticas periodísticas regionales


Medios para la Paz y la Fundación para la Libertad de Prensa con el apoyo de la Embajada de Noruega y USAID Colombia invitan al foro público “Autocensura y prácticas periodísticas en el periodismo regional”.

22 de julio de 2010

Cuando la imagen sí vale más que mil palabras

Segundo Plano, el blog del comunicador social argentino Alvaro Liuzzi que habla sobre periodismo digital, tecnologías de la información y otras cosas de interés particular, trae un bello ejemplo sobre cómo representar visualmente cantidades.

El pequeño video es impactante, lo dice todo y evidencia la importancia de decantar una idea compleja para presentarla en forma sencilla (algo que a veces no hacemos bien en periodismo).

Liuzzi lo presenta así y de paso una invitación a ver su blog: “A finales de este año el presupuesto militar norteamericano habrá ascendido a 549 mil millones de dólares. La gente de Moustache creó este corto que hace posible visualizar todo ese dinero en una lluvia de tanques de guerra M1 Abrams. Lo titularon SoftWar”.



Softwar
from Moustache on Vimeo.

7 de julio de 2010

“El miedo, esa arma perversa del poder, no ha medrado ni en mi pluma ni en mi entorno”: Paco Gómez



Uno de mis héroes de carne y hueso es Paco Gómez Nadal. Y lo es porque siempre ha sido un periodista coherente entre su manera de vivir y su forma de pensar.

Esa coherencia siempre se ha reflejado, además, en su manera de escribir: lo hace con las palabras que su corazón y su alma le dictan, no por asuntos de otro tipo.

Por eso se ha ganado unos cuantos problemas:

- En Nicaragua, hace una docena de años donde luego de esparcir toda clase de rumores en su contra trataron de matarlo averiando su carro para que se accidentara.

- En Colombia, en 2001, cuando le llegaron sufragios luego de publicar su libro Los muertos no hablan, que detalla cómo fue la masacre de Bojayá y las desgracias eternas del Chocó.

- Y hace apenas unos días, el domingo 4 de julio de 2010, cuando autoridades de Panamá lo retuvieron por cuatro horas cuando pretendía salir de ese país, en el cual reside desde hace siete años. Las razones aún no las sabe: le sacaron unos argumentos livianos que pretendían dañar, aparte de sus vacaciones (cosa que hicieron), su buen nombre. Ah, y enlodarlo jurídicamente.

Paco Gómez ha cuestionado duramente al establecimiento panameño y a los gobiernos que le ha tocado soportar durante su estadía en esa nación, desde su columna El Malcontento que publica todos los martes en el periódico La Prensa, el principal de ese país.

Hoy, creo, es un periodista que no es del agrado del gobierno que preside allí Ricardo Martinelli. Y la retención del domingo es una simple advertencia de ello, así la rodeen de argumentos jurídicos sin fundamento y de explicaciones baladíes.

A periodistas como él hay que defenderlos y protegerlos, no solamente porque son víctimas individuales de atropellos y abusos del poder sino, principalmente, porque son conciencias críticas de las sociedades donde viven y hablan a nombre de muchos ciudadanos.

Cuando el gobierno de allá y el de acá en Colombia entiendan ello, que la crítica y el disenso son fundamentales porque no son sólo opciones de expresión sino que son fundamentales para el control político, empezaremos a tener democracias de verdad y no las pantomimas que a cada rato se nos muestran.

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Dejo a continuación la columna de Paco Gómez Nadal de esta semana en La Prensa, de Panamá.

La democracia arbitraria



Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

La democracia tiene sus cosas buenas. Algunas de ellas son el sustento de su esencia y, sin ellas, el sistema político se diluye en leyes sin sentido y ejecuciones arbitrarias. Considero que una de las principales tiene que ver con la institucionalidad y las normas. Es decir, tenemos procedimientos escritos y leyes aprobadas que nos hacen iguales ante las autoridades y que minimizan el riesgo de arbitrariedades o de aplicaciones caprichosas de dichas normas.

Esta institucionalidad de los procedimientos era débil en Panamá, pero existía. Ahora es historia. Todo depende de “una llamada”, de las amistades que se tengan, de los contactos, del “capricho” de un funcionario o del mismísimo Presidente de la República, que decide hasta sobre el color de las camisetas que su familia borda para el Ejecutivo. Siempre estamos pendientes de las “órdenes” de un “superior”, de la benevolente decisión del mismo.